martes, 15 de julio de 2014

De ruta por el Condado do Tea

Autor de la entrada: Alberto Traversa (La ALACENA Roja) Fotos: La ALACENA Roja.

La propuesta era recorrer una de las zonas vitivinícolas más relevantes de Galicia: el Condado do Tea… Y allí nos fuimos de la mano de la responsable de la Ruta del Vino Rías Baixas, Lorena Varela. Aunque amenazaba lluvia, los compañeros de viaje y lo bueno por descubrir invitaban a no perdérselo.
Partimos de Pontevedra con rumbo a la bodega Pazo San Mauro, no sin antes recoger de camino a Antonio Méndez, vocal y gran precursor de este itinerario turístico y gerente de la Bodega Señorío de Rubiós, quien nos detalló algunas peculiaridades de esta comarca, la última en integrarse en la Ruta do Viño y sustancialmente diferente a las otras subzonas que comprende Rías Baixas: O Salnés, O Rosal, Ribeira do Ulla y Soutomaior.
Antes de llegar a la bodega, pasamos (aunque sin detenernos) por Bodegas La Val y observamos la gran extensión de viñedos que posee. “Probablemente, la mayor bodega del Condado”, apunta Antonio Méndez.

Bodega Pazo San Mauro

Cristina Mantilla, enóloga de Pazo San Mauro, fue nuestra anfitriona en esta primera parada. Un breve paseo entre las viñas, unas vistas espectaculares del río Miño y de nuestros vecinos de Portugal, y algunos apuntes que merecen tenerse en cuenta.
Desde el año 1988 han estado reconvirtiendo la finca, que tiene una extensión de 20 hectáreas. El 90% de la producción es albariño pero también tienen algo de loureiro. “Creemos mucho en las posibilidades de esta variedad”, comentó la enóloga al respecto. Actualmente, también están plantando godello, pero por ahora de forma solo experimental. Un 30% de la uva que entra en bodega es comprada a viticultores de la zona, a los que asesoran durante el año. Solo compran albariño.

Esa singularidad que ofrece esta subzona del Condado se basa, fundamentalmente, en la altitud a que se encuentran muchos de los viñedos que, aunque en otoño e invierno es excesivamente húmeda, en la época propicia para la floración y maduración de la uva es más cálida y seca, con el beneficio que eso conlleva para la obtención de una buena acidez, grado alcohólico y maduración. Tres buenos argumentos que, a su vez, provocan un ahorro en tratamientos fitosanitarios de las plantas. Quizá pueda afirmarse que son los vinos de la D.O. Rías Baixas menos atlánticos, y debido a este clima, es de las primeras subzonas donde se inicia la vendimia.
La bodega elabora dos vinos: Pazo San Mauro (100% albariño) y San Amaro (albariño y loureiro). El San Amaro es un 90% albariño y 10% loureiro pero la intención es ir aumentando el porcentaje de esta última variedad según las viñas vayan teniendo más edad, puesto que la producción de éste es aún muy limitada. No elaboran vinos de crianza (en barrica), pero sí buscan elaboraciones diferentes, como es la maceración en frío para aumentar el potencial aromático del mosto.

Catamos un San Mauro 2013 y un delicioso San Amaro 2010.
La finca -propiedad del Marqués de Vargas desde 2003- es del siglo XVI, como así lo indica la capilla que se encuentra en sus espléndidos jardines. Una inscripción en la piedra revela que data de 1582. La capilla está dedicada a San Mauro (San Amaro en gallego), al que la leyenda le atribuye propiedades curativas en enfermedades como el reuma. Está consagrada y cada 15 de enero se celebra en ella una pequeña romería a la que acuden vecinos del entorno.
También visitamos el pazo, que no está habitado, en tanto que Cristina Mantilla nos apunta otro de los atractivos de la finca: su playa fluvial, situada en uno de los extremos, a donde se suele llevar a los turistas, sobre todo si acuden en grupos pequeños. Como anécdota decir que de Portugal prácticamente no llegan visitas al Pazo.

Molino do Cuña
De camino a la siguiente bodega de la jornada, y ya en la parroquia de Rubiós (As Neves), hacemos un alto en un molino que se remonta, al menos, tres generaciones atrás. Todavía hoy está en funcionamiento y lo utiliza habitualmente una familia, la de José Belarmino (que es quien nos lo enseña). En él muelen grano para sus animales pero también para hacer su propio pan o empanadas (como la que degustamos, posteriormente, en Señorío de Rubiós). Muelen maíz, trigo y centeno.

En colaboración con la EFA A Cancela, suelen organizar excursiones y resulta un atractivo especialmente singular para los niños, para quienes es todo un descubrimiento ver cómo funciona un molino.



Bodegas Coto Redondo – Señorío de Rubiós
Varias son las singularidades que ofrece esta bodega. Antes que nada reseñar que está integrada por decenas de pequeños viticultores que aportan su uva para los varios vinos que se elaboran en Señorío de Rubiós. Por otro lado, y además de producir solo variedades autóctonas, están empeñados en recuperar una variedad única en Galicia: el Pedral. Y, finalmente, puntualizar que esta bodega, que ofrece vinos blancos muy premiados, también produce tintos singulares, a partir de variedades como la mencía, pedral y sousón, que, desde hace unos años, ya comienzan a ser reconocidos incluso fuera de las fronteras de España.   
La bodega arrancó allá por el año 2003 y la primera cosecha salió en 2005. Actualmente, producen al año en torno a las 750.000 botellas. Inicialmente, el objetivo era recuperar los tintos, tan propios de esta parroquia, pero con el paso del tiempo fueron incrementando la producción de blancos. Hoy, los blancos suponen el 75% de la producción de la bodega. A destacar son las cepas centenarias de sousón, que bien podría decirse que es una planta heroica ya que sobrevivió a la pérfida filoxera.

Mientras nos ofrecen unos exquisitos bocados en el mismo interior del área de elaboración, rodeados de los toneles de acero inox, Paco Arenas, encargado de la bodega, es quien nos explica las peculiaridades de cada uno de los vinos que elabora Señorío de Rubiós. En blancos, tienen un albariño 100% y un Condado (mezcla de un 15% albariño, un 60% treixadura y el resto, loureiro). En tintos, producen un Sousón o Retinto, un Mencía, un Pedral y un Condado (mezcla de sourón, brancellao, espadeiro y caíño tinto). Pero, además, la bodega elabora espumosos. Un tinto, a partir del vino Condado tinto; y dos blancos, Extra Brut (más dulce) y Brut Nature (más seco), tomando como base el Condado blanco.

Todos a una
El final de esta jornada de aprendizaje y descubrimiento se cerró con un magnífico almuerzo celebrado en el establecimiento de turismo rural CasaPazos, en Arbo. Y, como no podía ser de otra forma, la lamprea y el gallo de corral fueron los destacados protagonistas gastronómicos; por supuesto, todo bien regado con vinos, blancos y tintos del Condado do Tea.
Para terminar, un par de apuntes que creemos interesante mencionar. Al almuerzo ofrecido por la Ruta do Viño Rías Baixas se sumaron el presidente del C.R.D.O. Rías Baixas, Juan Gil, y los alcaldes de Salceda de Caselas, As Neves y Arbo, quienes, además de darnos la bienvenida, significaron con su presencia la comunión de esfuerzos, iniciativas y promoción en la potenciación de esta subzona y del valor que puede suponer el turismo enológico para la comarca.

Quizá el único lunar que frene, en parte, el desarrollo y crecimiento de esta Ruta se encuentre en la escasez de establecimientos de hostelería. Apenas dos casas rurales. Un punto que probablemente debieran tener en cuenta los empresarios de la comarca o aquellos que apuesten e inviertan en una Ruta que, creemos sin duda, encuentra en la diferenciación con las demás su atractivo turístico.

sábado, 28 de junio de 2014

Pazos del Apóstol. Un viaje entre historia y leyendas

Autor de la entrada: Martina Vicente (La ALACENA Roja) Fotos: La ALACENA Roja. 

Leyenda, historia, cultura y gastronomía. Son los cuatro pilares de ‘Pazos del Apóstol’, un nuevo producto turístico impulsado por Pazo Vista Alegre (Puente Ulla – Vedra) y que pretende ser “un viaje en el tiempo por la historia de España, la leyenda del Apóstol, el descubrimiento de su cuerpo y la mejor gastronomía gallega en una auténtica romería”.La iniciativa ha unido a cuatro pazos del entorno de Compostela: el citado Pazo Vista Alegre, el Pazo de Santa Cruz de Ribadulla, Pazo de Galegos y el Pazo do Faramello (este último, en el municipio de Rois). El circuito lleva al turista por estas construcciones pero también por otros lugares de interés como la Capilla do Santiaguiño, situada a los pies de la Vía de la Plata, la variante del Camino de Santiago que nace en Andalucía.

Con La Alacena Roja, tuvimos oportunidad de realizar el viaje inaugural, un formato reducido para prensa, bloggers y guías turísticos. La salida del tour se realiza desde Santiago de Compostela en autobús. En nuestro viaje, la primera parada fue Pazo de Galegos, residencia en su día del canónigo Antonio López Ferreiro, archivero de la Catedral compostelana, escritor, arqueólogo y descubridor, en el siglo XIX, de la cripta en la que estaría enterrado el Apóstol junto a sus discípulos, Atanasio y Teodoro. En la actualidad, Pazo de Galegos es hotel y bodega. Como alojamiento lleva apenas tres años, en los que ha visto aumentar considerablemente la presencia de turistas internacionales. “Aquí vienen muchos americanos, australianos y alemanes. Nos ayuda estar bien posicionados en TripAdvisor y el boca a boca”, nos comenta su propietario, Manuel García. También ayuda que toda la familia hable inglés perfectamente.
Manuel García nos enseña un libro escrito por el canónigo López Ferreiro, que vivió en Pazo de Galegos
Paul, junto a la cepa de más de 400 años que todavía produce
El hotel, que cuenta con diez habitaciones (algunas de ellas, de hasta 70 metros cuadrados), dispone de restaurante y varias salas para encuentros de trabajo. Además, suelen organizarse visitas guiadas con catas comentadas. Paul García, hijo de Manuel y encargado de la bodega, nos explica que, recogiendo el testigo de López Ferreiro “que hacía muy buenos vinos”, en la actualidad elaboran tres albariños con D.O. Rías Baixas y un mencía, así como diferentes destilados, tan propios de esta zona. En total, ocho hectáreas en producción que no prevén aumentar, al menos por el momento. “Si crecemos, no podríamos hacer los vinos artesanalmente, como lo hacemos ahora. Y no queremos”, explica Paul. En años de buena cosecha, la producción de albariño puede acercarse a las 50.000 botellas. La joya de la corona es una cepa de más de 400 años que continúa produciendo vino y que la familia cuida con mucho cariño.

Dejamos Pazo de Galegos pero Manuel García nos acompaña porque la siguiente parada es un lugar que conoce al dedillo: la Capilla do Santiaguiño. “Ésta es nuestra particular Praza do Obradoiro”, comenta divertido Manuel, “pero con mejores vistas porque se ve A Estrada y los montes de Lalín”. Este pequeño templo está situado en plena Vía de la Plata (a unos metros del albergue de peregrinos) y al lado de la fuente en la que -dice la leyenda- los bueyes que transportaban el cuerpo del Apóstol hicieron brotar el agua del suelo con sus pezuñas. Hoy, un mojón con la concha peregrina nos recuerda que éste es uno de los hitos del Camino de Santiago.

Pero la capilla tiene interés, además, porque en ella se conserva una reliquia del Apóstol, que fue cedida en su momento por el canónigo López Ferreiro. Se trata de un pequeño trozo de hueso que el párroco, Don José, quiere que permanezca siempre visible al público, para lo que será necesaria la construcción de una vitrina con medidas especiales de seguridad. El viaje de prensa que, por tiempo, no incluye la visita al Pazo de Santa Cruz de Ribadulla (conocido por sus emblemáticos jardines) nos lleva ahora al Pazo Vista Alegre, donde somos recibidos por sus gerentes –Mayka y Sandra Luna- pero también por bombas de palenque y una excepcional requinta (de las que quedan pocas). Porque el objetivo es que el turista se sumerja en el auténtico ambiente de las romerías gallegas. En Pazo Vista Alegre, donde solía veranear el filósofo Ortega y Gasset, somos obsequiados con un aperitivo a base de los productos más típicos de nuestra gastronomía como el chorizo, el queso, la empanada, los mejillones en salsa marinera, el pulpo á feira o la tarta de Santiago. Todo ello regado con los vinos de Pazo de Galegos. Los turistas finalizarían la velada con una queimada, conxuro incluido, y el regreso a Santiago en autobús.

Una actividad para toda la familia con la que acercarse a una comarca de leyenda, cargada de simbolismo y marcada por la historia, un vergel a escasos 15 kilómetros de Santiago que, gracias a Pazo Vista Alegre, descubre todos sus atractivos.
La visita termina en Pazo Vista Alegre recreando una auténtica romería gallega
Más información sobre horarios, opciones, precios y puntos de recogida en www.pazosdelapostol.com

miércoles, 4 de junio de 2014

Galponbier, cervezas de aldea.

Autor de la entrada: Kike Gª Cerviño (La ALACENA Roja) Fotos: La ALACENA Roja.

Que la cerveza artesana está en auge es un hecho. Hay quien dice que es una moda pero los entendidos creen que es un regreso a los orígenes que no tiene vuelta atrás. Que sí, que está de moda lo natural, lo hecho a mano, lo casero... pero quizás porque lo asociamos a algo único, especial, hecho con esfuerzo y cariño, como lo hacían antes nuestras madres y abuelas. Quizás por ello, y como buen aficionado a la cerveza artesana que soy, recientemente tuve la oportunidad de asistir a la presentación de unas nuevas cervezas artesanas en Bodegas Fermenta, en Mourente (Pontevedra).

Se presentaban las “cervezas de aldea”, las cervezas de GalponbierBrewing, las cervezas de Fernando y Javier, de Fentáns, y Juan, de O Corvo.

Ante aproximadamente 30 personas Javier, de Fentáns, comenzó a narrarnos cómo se embarcaron en esto de elaborar cerveza. La aventura se inicia a principios de 2013, cuando estos cerveceros caseros se conocen y comienzan a colaborar y experimentar con nuevas fórmulas y recetas en un galpón en la aldea, de ahí su nombre y sus orígenes. Nos puntualizó que aún no tienen fábrica propia pero producen en otras fábricas con todos los registros sanitarios y garantías.

Javier nos explicó el proceso de elaboración de una cerveza, que comienza con la cocción de la malta para la extracción de sus azúcares y obtener el mosto dulce. Al añadir las levaduras, éstas transforman los azúcares en alcohol, se baja la temperatura hasta los 2º y se mantiene hasta pasados unos días en que se embotella, momento en el que se le añade un poco de azúcar o de mosto para una 2ª fermentación en botella. Se almacenan éstas en una bodega a una temperatura controlada y pasado un mes, más o menos, desde el comienzo del proceso ya puedes disfrutar de la cerveza. Todo parece fácil explicado de esta manera, pero a mí que soy de letras me sigue pareciendo un “milagro”.

Terminada la explicación todos deseábamos comenzar a catar sus cervezas.


La primera que probamos fue O Corvo Samon, una cerveza estilo English Pale Ale, con 6,1% vol. de alcohol y 60 IBUs de amargor. Cerveza tostada donde predominan las maltas tostadas, de espuma densa, color cobrizo, sabor ligeramente dulce con suave amargor y fácil de beber.

Seguimos con Fentáns 999, cerveza estilo India Pale Ale, con 5,9% vol. de alcohol y 75 IBUs de amargor. Ganadora del concurso de cerveceros caseros en el ZenitBeerFestival (Vigo) 2013. Amarga por sus lúpulos americanos que hará las delicias de los lúpulo-adictos.

Por último, cerramos con la Diaño (edición limitada, Morrigan). Es una cerveza negra de edición limitada, estilo Smoked Stout, con 5,5% vol. de alcohol y 65 IBUs de amargor. Cerveza con un sabor ahumado pero suave, elaborada a partir de 7 maltas diferentes que le dan un toque a café y chocolate. Aunque no lo parezca, es una cerveza de primavera/verano, ideal para disfrutar con algo dulce, como un bizcocho o un brownie.

Todo un descubrimiento estas cervezas de aldea, artesanas, naturales, frescas y de calidad.

lunes, 24 de marzo de 2014

Isla de Arosa, paraíso cercano.

Autor de la entrada: Kike Gª Cerviño (La ALACENA Roja) Fotos: La ALACENA Roja. 

Siempre había tenido ganas de ir al Caribe. No sé si porque me gusta mucho la playa o por aquel famoso anuncio de Halcón Viajes… el de Curro. Pero no sabía que el Caribe estaba tan cerca. ¡Sí! ¡Sí! Aquí al lado, a tan solo 32 kms. de casa, y no hacen falta ni vuelos transoceánicos ni gastarse cientos de euros para descubrirlo, tan solo una pequeña embarcación de 12 plazas con un potente motor de 350cv, un buen patrón, gastarse unos eurillos y… el “Caribe gallego” está muy cerca. He de decir que el día acompañaba, después de casi 3 meses lloviendo sin parar y hartos ya de ciclogénesis explosivas, el sol relucía en el cielo azul. Aunque a las 10:30h de la mañana, hora del embarque, aún no calentaba lo suficiente y soplaba un poco viento del norte, nada que no solucionase una buena cazadora y un buen fular alrededor del cuello.

Embarcamos desde O Xufre, el muelle principal de la Illa de Arousa, en la primera ruta de este año. Embarcamos 8 “turistas”, algunos ya conocidos, y quizás por ello la jornada fue tan agradable y distendida: Estela de “Lares y Mares”, Nacho de la Quinta de SanAmaro, Rocío de la “Cocina de mi abuelo”, Marcelo de “Adega Eidos”, y otros a los que fue un gusto conocer como Isabel y Antonio de Cobres Rural, Aroa de VioViajes y Suso, futuro hostelero en Sanxenxo y motero en “Motos Vellas do Salnés” y “MotoReina”, además de Gabi Comojo, el apasionado y experto patrón de Amare Turismo.

Lo primero que Gabi nos explicó fue el funcionamiento de una batea (mejillonera), una estructura flotante cuadrada de 20 x 25 metros, de grandes vigas de madera de eucalipto unidas entre sí, unidas a su vez a un gran bloque de hormigón en el fondo del mar por medio de una gruesa cadena de hierro para que no se la lleven las corrientes marinas. Gabi nos explicó que ya solo con el peso de la cadena, las bateas no se moverían. Esta cadena tiene una longitud del triple de la medida al fondo del mar para que puedan girar sobre sí mismas según las corrientes.
La propia batea se convierte en un ecosistema en sí misma, alrededor del cual viven numerosas clases de peces, algas e incluso mariscos. Rocío apuntaba que los camarones de las bateas son los mejores y más sabrosos, y de esto ella sabe mucho. A mí particularmente me llamaban la atención unos 4 ó 5 depósitos de agua encima de cada mejillonera. No sabía qué función desempeñaban y Gabi me explicó que se utilizan para compensar el peso según haya más o menos cuerdas en un lado u otro, y nivelar así la batea.

De las vigas cuelgan las cuerdas que se hunden en el agua con, principalmente, mejillón aunque también puede haber algunas con ostras. Nos contaba Gabi que los mejilloneros recogen la cría de mejillón, la “mejilla”, en las rocas en los meses de octubre a abril y la unen a la cuerda a través de una malla fina que a medida que el mejillón crece se va desprendiendo. Transcurren 6 meses hasta que se recogen, se hace una selección por tamaño, que se denomina “desdoble”, y se recolocan hasta conseguir el tamaño deseado, alrededor de 18 meses, según su destino: delicatesen, conserva o consumo en fresco.


Una vez el mejillón tiene un buen tamaño, el barco “bateeiro” eleva las cuerdas a través de sus grandes grúas descargando en cubierta el mejillón y comenzando su clasificación por tamaño. Los más grandes son los más codiciados por la industria conservera de delicatesen, y así podemos ver latas de conserva de mejillón con tan solo 4 ó 5 unidades. Los que se destinan a la industria conservera no delicatesen se cargan en “bruto” en camiones hacia las industrias donde allí mismo realizan la selección según tamaños y calidades. Los que encontramos en el mercado se seleccionan manualmente y se meten en mallas de 1 ó 2 kgs.

Habitualmente, el mejillón destinado a la conserva se recoge en verano y el que se consume en fresco habitualmente en otoño e invierno, aunque también a lo largo de todo el año. Además, es un producto con bajo contenido en grasas, muchas proteínas, vitaminas B12, B2 y B9, y con mucho hierro. Es fácil de cocinar y admite muchas y fáciles preparaciones: al vapor, en escabeche, a la marinera, con vinagreta, bechamel en su propia concha (los llamados mejillones “tigre”), en empanada… pero vamos a la ruta que me estoy yendo por las ramas.


Dejamos atrás el mundo del mejillón y las mejilloneras y nos encontramos con un pequeño barco que se dedicaba a la recolección de vieiras a través del arrastre poco agresivo de una red por el fondo del mar. La fatalidad para los 2 marineros de la embarcación fue que habían enganchado el aparejo en alguna roca y probablemente se habría terminado el día para ellos.


Continuamos recorriendo la costa alrededor de la isla en dirección a la salida de la ría al mar. Nos encontramos con las primeras pequeñas y tranquilas calas y el faro de Punta Cabalo, construido en 1852 sobre unas rocas, desde el que se puede disfrutar de unas vistas a la Ría de Arousa tomando algo en el pequeño restaurante que allí se encuentra.

Cuando llegamos al Islote de Areoso tuve claro que ya no quiero ir al Caribe ¿para qué? Si lo tengo al lado de casa. Areoso parece una duna de arena fina y aguas turquesas surgida del fondo del mar. Tengo claro que volveré un día de verano a disfrutar de un gran día de playa. Por tan solo 15€ ida y vuelta, Amare Turismo Náutico nos lleva y nos trae desde cualquier punto de la isla. Gabi se quejaba de la poca consideración de los propietarios de los yates o embarcaciones de recreo que siendo ésta una zona con una gran riqueza marisquera, no la respetaran como debieran y que al final pudiese incluso cerrarse el acceso para proteger su entorno.

Después de contemplar el Islote de Areoso nos acercamos de nuevo a la costa, al Parque Natural de Carreirón, una zona especial para la protección de aves como cormoranes, patos y garzas, de playas desiertas incluso en verano como la Playa dos Espiños y Dos Petóns, de aguas tranquilas y gran cantidad de árboles para una buena siesta a la sombra. Para llegar a ellas por tierra hay una caminata de unos 15 minutos pero merece la pena.

Dejamos atrás el Parque do Carreirón por la Punta da Cruz y Punta da Arnela para acercarnos al puente que une la isla con Vilanova de Arousa y observar el duro trabajo de los mariscadores de almejas y berberechos. Solo de esta manera se puede apreciar y valorar por qué este marisco tiene el precio que tiene en el mercado.
Aprovechando la parada y siendo ya la hora del aperitivo ¿qué mejor que una empanada de zamburiñas y una copa de albariño de Adega Eidos? Pues a ello nos pusimos siendo la envidia de todos los marineros que allí faenaban y a punto estaban ya de regresar a puerto después de un largo día de faena.
Cruzamos el puente muy despacio y con el motor algo levantado para no dañar el fondo marino ni la hélice, ya que la marea estaba baja (me quedé sorprendido por la poca profundidad). Gabi comentó que en días de mareas vivas, cuando la marea está baja se puede cruzar caminando de lado a lado sin dificultad.

Completando la vuelta a la isla, doblando la Punta do Furado y Punta Aguiuncho regresamos a nuestro punto de partida, no sin antes de la foto de grupo completando una jornada maravillosa en buena compañía y habiendo descubierto un “Caribe gallego” de arena fina y aguas turquesas. 

viernes, 21 de febrero de 2014

Muy cerca de Santiago… mucho por descubrir

Autor de la entrada: Martina Vicente (La ALACENA Roja) Fotos: La ALACENA Roja. 

He de reconocer que nunca pensé sorprenderme tanto a tan pocos kilómetros de casa. Recientemente, tuve la oportunidad de participar en un viaje de familiarización para prensa y bloggers turísticos por Área Santiago y, a pesar de tenerlos a un paso, descubrí lugares de gran interés que desconocía. Entono el mea culpa sin rubor y aplaudo el afán de los agentes implicados por dar a conocer el territorio y sus recursos.
Las fechas elegidas para el viaje, los días previos al comienzo del Entroido (Carnaval), celebración que en la comarca compostelana tiene un gran arraigo. Por ahí comenzamos, precisamente, conociendo un poco más sobre esta fiesta en la exposición que, sobre ella, acoge el Museo do Pobo Galego.

El Entroido da Ulla es uno de los más tradicionales de Galicia. Las primeras manifestaciones datan de mediados del siglo XIX y permanece vivo gracias al trabajo incansable de los vecinos de cada una de las parroquias participantes, pertenecientes a los concellos de Santiago, Vedra, Silleda, A Estrada, Teo, Touro, Vila de Cruces y Boqueixón. 
Sus personajes más emblemáticos son los correos y los xenerais (generales), que recorren a caballo las diferentes parroquias retándose en duelos dialécticos y estéticos. Abanderados, comparsas y los coros “de bonitos” y “de vellos” acompañan a los personajes principales en desfiles que se prolongan durante días enteros. Sus coplas o “atranques” y “vivas” (en castellano, gallego o ‘castrapo’) sirven para hacer un repaso irónico de la actualidad de cada uno de los lugares. Este es un ejemplo de “atranque” o juego dialéctico entre dos “xenerais”:

XENERAL A:
“¿A dónde vas general
luciendo tus laureadas
asoballando naciones
que no fueron respetadas?”

XENERAL B:
Hago acto de presencia
hasta el último confín
extendiendo las doctrinas
de aquel insigne Lenín

En el Pazo Vista Alegre (Vedra), donde fuimos recibidos por el alcalde, Carlos Martínez, tuvimos la oportunidad de conocer algo más sobre este peculiar Entroido de la mano de dos vecinos del municipio vestidos con los trajes de generales y de Manuel Costa Carneiro, concejal de Turismo de Vedra, quien nos explicó más detalles sobre esta tradicional fiesta. 


En este establecimiento hostelero fuimos obsequiados con una suculenta comida, compuesta por empanada, caldo (o sopa de cocido para los más “puristas”), cocido, filloas, orejas, rosquillas y queso con membrillo, todo ello regado con un mencía de la D.O. Rías Baixas.

Al finalizar, no nos pudimos resistir y algunos de nosotros nos probamos las chaquetas y sombreros típicos de los generales… y hasta empuñamos sus espadas y recitamos algún que otro “atranque” improvisado!




El Pazo do Faramello fue, sin duda, el gran descubrimiento de este presstour por la comarca compostelana. Ubicado en el lugar del mismo nombre del municipio de Rois, cobija en la finca no solo un ejemplo del típico pazo compostelano rodeado de bellos jardines sino los restos de una de las industrias más antiguas de Galicia, una fábrica de papel, y un tramo original del Camino Portugués a Santiago, aquél que, según la leyenda, recorrieron los restos del Apóstol en su ruta hacia Compostela. Precisamente, los vecinos de la zona reivindican que se retome este trazado del Camino, desviado hace unos años, y que los peregrinos regresen a la ruta original. Otro de los atractivos del Pazo do Faramello es la capilla, declarada Bien de Interés Cultural, y consagrada, por la que se pueden celebrar en ella todo tipo de ceremonias. Gonzalo Rivero de Aguilar, actual propietario del Pazo, nos guió por la finca y nos avanzó que entre sus proyectos está habilitar un espacio próximo a la capilla para la organización de eventos.
Nos quedamos con el lema del Pazo do Faramello. Buena filosofía

Otro de los pazos que descubrimos gracias a este viaje de prensa fue el de Santa Cruz de Ribadulla, propiedad de la familia del General Armada. Se trata de la auténtica joya de la corona de la Ruta de la Camelia y que, como pudimos comprobar, no solo puede presumir de albergar un gran número de árboles de esta especie sino otros muchos ejemplares dignos de visita. Árboles centenarios, algunos de ellos traídos desde latitudes muy lejanas, conforman jardines de cuento de hadas, en los que no faltan fuentes, senderos refrescantes para el verano y cálidos para el invierno, estanques y cascadas. 
Especialmente hermoso es el conocido como Paseo de los Olivos, con ejemplares centenarios.


Rematamos nuestro viaje en el monasterio de Carboeiro, en el municipio de Silleda. Recientemente rehabilitado, es Monumento Histórico-Artístico desde 1931 y también Bien de Interés Cultural.


La lluvia hizo acto de presencia (tras varias tentativas fallidas durante el resto de la jornada) así que nuestra visita a Carboeiro y su entorno fue más fugaz de lo deseado. Volveremos.

No lo he mencionado anteriormente, pero si la jornada fue tan instructiva, lo fue gracias a Diego (Doira), excelente conversador… y guía!

Todo el grupo de periodistas y bloggers en Pazo Vista Alegre

miércoles, 9 de octubre de 2013

A Pita Cega, o cómo hacer un vino con magia.

Autor de la entrada: Alberto F. Traversa (La ALACENA Roja) Fotos: La ALACENA Roja y A Pita Cega.

La magia no siempre es esa profesión que unos pocos saben desarrollar a través de sus habilidades de comunicación, sus destrezas gestuales o la rapidez de sus manos. También es como un don nato que, ciertamente invisible a los ojos, se palpa en cada palabra, en cada movimiento de quien la posee. Y si la escenografía del lugar es propicia, esos momentos se transforman en únicos.

De las 30 hectáreas de finca solo 4 se dedican integramente a la viticultura
Todas estas sensaciones pudimos compartirlas con Kike, de La Alacena Roja, cuando lo que iba a ser una visita a Pilar, hacedora de uno de los vinos gallegos más singulares del momento, A Pita Cega, se convirtió en un descubrimiento personal de esos que nos gratifican con la vida.
No vamos a detenernos en alabar las bondades de este vino cuya fama ya se han encargado de apuntar mejores críticos especializados que quien esto escribe y con razones suficientes para ello. Otro motivo para el asombro puesto que se trata de un vino poco conocido, con una producción tan corta que en su primera cosecha (2011) apenas salieron al mercado cinco mil botellas. Mala cosa para el marketing, pensamos, pero con el correr de la tarde, el desandar por las plantaciones de Albariño y Treixadura, donde las viñas aprenden a sobrevivir a pura fuerza de la naturaleza sobre un suelo granítico casi imposible, empezamos a entender el porqué…

Racimo de Treixadura
Porque en este rincón del paraíso ourensano no existen las prisas, porque para Pilar, la coqueta enóloga que prefiere que sea este zumo de uvas exquisito el protagonista, la palabra ‘mercados’ apenas tiene importancia, porque con su natural sencillez no se siente atada a las reglas del común denominador de la comercialización. “Esto es lo que hay, cuatro hectáreas de viñedos que dan lo que dan”, expresa con una mueca de tranquila satisfacción.
Pilar nos cuenta de su gran descubrimiento, la viticultura biodinámica, la otra cara de la moneda de la viticultura convencional. “La diferencia ya se aprecia en el lenguaje de cada una de estas formas de hacer el vino. En la convencional se habla en términos de guerra, fungicidas, plaguicidas, etc. En la biodinámica todo se determina por la armonía del conjunto. La viticultura biodinámica es integradora. La clave es la biodiversidad”, explica, mientras nos muestra con orgullo cómo prosperan sus primeros injertos a pesar de la rudeza del suelo.
Malagueña de nacimiento, nos confiesa que el mismo día que llegó a estas tierras, una mañana gris de invierno, se enamoró del lugar. “Aquí quiero vivir y morir”, le dijo sin titubear a su marido.

Y desde esta atalaya (estado o posición desde la que se aprecia bien una verdad) comenzó a edificar un sueño que hoy tiene nombre propio, A Pita Cega, aún sin saber ni intuir el resultado final. “De ahí el nombre, que proviene del juego de niños pero que además tiene que ver con este proyecto que se hizo un poco a ciegas”, apunta risueña.

Pilar aprovecha este paseo entre las viñas para arrancar algunas hojas que quitan luz a algún racimo. “La cepa es una planta sufridora y no se trata de un milagro que éstas puedan sobrevivir en este terreno... La planta busca la vía para obtener el agua que necesita y al final la consigue. Por eso, porque estoy convencida de que la naturaleza nos proporciona todo, aquí ni siquiera tenemos goteo en las viñas”.
Entre tanto andar sería injusto no hacer una alabanza a los olores. Toda la finca huele a hierbas aromáticas. Tomillo, lavanda, manzanilla, menta…, que crecen a los laterales de los viñedos y que nos llevan a recuerdos de jardines de nuestra infancia. Aunque la existencia de tanta naturaleza también tiene un porqué. Pilar es una gran gastrónoma, de hecho tiene un blog (Canela Molida) con más de doscientas recetas. “Pero lo que me apasiona son las masas”, reconoce mordiéndose un labio. “Hubo un tiempo donde me llamaban señoras a todas horas pidiéndome que las ayudara con la masa que tenían en el horno, que no se le levantaba o cosas así”, comenta con cierta añoranza, ya que ahora sus viñedos y el vino ocupan casi todo su tiempo, además de una familia algo numerosa.
Pasamos por delante de su gallinero (donde conviven también con sus parientes lejanos los patos) y de pronto, y apoyada en un alambrado que nos separa de otro campo anexo, Pilar comienza a llamar a viva voz: “Arethaaaa, Arethaaaaa”. Kike y yo nos miramos algo extrañados. “Es que estoy llamando a Aretha, la única oveja negra que tengo y que es tan lista que por eso le puse este nombre, en honor a Aretha Franklin, la extraordinaria cantante negra de soul y gospel. Pero se ve que hoy no quiere presentarse”, dice socarronamente la anfitriona.


La última parada antes de visitar la bodega es en su huerta. Allí, rojas como un sol al atardecer, brillan sus fresas. Pilar arranca unas pocas y nos invita a probarlas. Dulces, deliciosas, casi se deshacen en la boca sin apenas tener que morderlas. Esta exquisitez frutal tiene su origen en unas semillas originarias de Francia y que se cultivan allí desde el siglo diecinueve… Pero ésta es otra historia.
Vamos dejando atrás los viñedos y Pilar reflexiona en voz alta. “Aquí se hace el vino con las vísceras, es decir, con el corazón, con las tripas. No lo hacemos solo con la cabeza”, apunta.
Ya en la bodega, limpísima, pequeña, en consonancia con el hacer ecológico de Pilar (suelo antibacteriano, pintura al agua, no se utiliza detergente alguno, etc.), observamos seis cubas de acero que podrían contener en su totalidad  35.000 litros. Pilar vuelve a sacar su ocurrente lado andaluz. “Ufff, no creo que llegue a ver tanto vino en estas cubas”, exclama.

A Pita Cega
Aquí, con una tecnología de última generación, Pilar nos explica cada proceso de elaboración de su vino y es aquí, precisamente donde ella pone más mimo. “Cada día, a las cinco de la mañana estoy aquí controlando las temperaturas y el estado de la fermentación. Es como cuando tenía a mis hijos pequeños y me levantaba a ver si estaban todos bien”, discurre. El mismo amor silencioso, pensamos.
Apenas tres botellas le quedan en bodega. Todas ellas también fabricadas de material reciclado, igual que el corcho, y sin papel en las etiquetas, cuyo nombre, A Pita Cega, escribe a mano, una a una, ella misma.
Aunque insistimos en que no lo haga, al ver tanta escasez de vino, Pilar abre una botella para nosotros. Lo sentimos como un homenaje cálido. Fresco, aromático, con un toque de mineralidad y un punto seco, se nos hace goloso en la boca. 
Pero no pretendemos hacer su cata, que ya la hizo nuestro buen amigo, el sumiller Juan Ignacio Ayerbe. Solo apuntamos que es un vino que tienta a seguir bebiéndolo. Y lo hacemos con Pilar, en el salón de su casa, discurriendo acerca de su pequeña gran historia personal, como diría el escritor Carlos Castaneda.

Hacedora de un vino singular, encantadora como anfitriona, divertida y con gran pasión por lo que hace, nos despedimos de Pilar, totalmente convencidos de que la magia existe en estas tierras de Ourense.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Jornadas Gastronómicas en O Salnés: Cómo vender más (o mejor)

 Autora de la entrada: Martina Vicente (La ALACENA Roja) Fotos: La ALACENA Roja y Mancomunidade do Salnés.

‘Innovación y tendencias de la nueva gastronomía’. Bajo este epígrafe, la Mancomunidad de O Salnés convocó unas Jornadas Gastronómicas que, en su primer día de celebración, citó a cuatro expertos en marketing, aplicado específicamente a la hostelería y restauración. En la bienvenida, el presidente de la Mancomunidad, Gonzalo Durán, lanzó (sin querer) una de las claves del debate posterior: ¿El fin debe ser vender más o no?
Está claro que a cualquier empresario le interesa que su negocio sea lo más rentable posible y la rentabilidad, en muchos casos, se mide en mayores ventas. Pero, según se puso de manifiesto durante la jornada, no siempre es así. Ya sabemos… el eterno debate entre calidad y cantidad. “Vender más no siempre significa ganar más… Puedo provocar que haya más demanda de mi producto pero tengo que poder y saber gestionarla”, explicaba Eduardo Serrano, experto en gestión de restaurantes y hoteles.

Eduardo Serrano (izquierda) y Ramón Guinarte, gerente de la Mancomunidad.
En general, todos los ponentes coincidieron en que la presencia de los negocios en Internet y, específicamente, en las redes sociales es básica. El cliente ha cambiado sustancialmente en los últimos años y, en ocasiones, incluso está más informado sobre el establecimiento al que accede que la persona que lo está atendiendo. “No puede pasar que pidas al camarero que te recomiende algo de la carta y te diga que todo está bueno”, se quejaba Serrano. Así pues, la formación de todo el personal y su implicación en el desarrollo del negocio son la base para todo lo que venga después.  

Para Eduardo Serrano, los principales problemas que se presentan en esta época de crisis –en la que ya bajan las ventas por sí solas- son “demasiado sobreprecio, mala atención, desinterés por el cliente” que es, al final, “quien nos da toda la información necesaria para llevar nuestro negocio”. Así pues, se hace imprescindible conocer el mercado y adaptarse a él porque el usuario es cada vez más activo e incluso “receloso”, merced a esa especie de “psicosis de la información” que existe, según explicaba Erika Silva, consultora en marketing gastronómico.
Erika Silva habló de "Tendencias en marketing gastronómico"
“Hoy en día, para reservar un viaje, el usuario ve más de 30 páginas web porque quiere saberlo todo de antemano”, explica Silva. Por eso, el negocio ha de cuidar hasta el extremo su presencia en Internet. “Hay que estar en social media pero eso no es colgar el menú en Facebook y ya está”, sentencia. Ahora, más que nunca, el marketing es contenido porque los usuarios no quieren tanto publicidad como información útil. Por eso, los negocios han de ser accesibles en Internet y que el contenido que ofrezcan sea interesante para el internauta, que contribuya a que se convierta en un “cliente efectivo”. Erika Silva da algunas claves: “Orientarnos a qué quiere el cliente y no qué quiero vender yo; aportar valor para diferenciarnos; situar al cliente en el centro de nuestra estrategia; tener claridad en los mensajes web…”. Son solo algunas de las pistas, un principio por el que empezar y que, como explicó Silva, no conllevan un desembolso económico fuerte sino, simplemente, ganas.

Marta Angulo, de la agencia Taste of Spain, ante el numeroso público asistente
Marta Angulo, de la agencia Taste of Spain, dio también pistas sobre lo que interesa a los turistas extranjeros y específicamente a aquellos que eligen nuestro país por la gastronomía. Una “creciente percepción de la calidad vinculada a la producción artesanal y una cada vez mayor importancia de las razas y variedades autóctonas” son dos de las características del nuevo turista gourmet que ya no es aquel que buscaba los restaurantes galardonados internacionalmente y que ahora apuesta más por “lo auténtico, lo local”. El “turista foodie” le da mucha importancia al factor humano porque le gusta saber quién está detrás del producto que está consumiendo. A la vez, le gusta participar en actividades relacionadas con la gastronomía más allá de la mera degustación, como catas, cursos de cocina, visitas a empresas productoras, a mercados, etc. Y, como explicaba Marta Angulo, se trata de turistas que “pagan bien”, es decir, son muy exigentes con lo que reciben pero lo valoran (también en el aspecto económico).


Este mensaje de la autenticidad como valor añadido al producto y/o servicio también centró la ponencia de David Mora, gerente de la División de Turismo de Cegos. Mora incidió en la tan traída y llevada “experiencia”, palabra fetiche de la promoción turística que pretende enganchar trasladando al cliente la idea de que va a vivir algo único, casi diseñado en exclusiva para él. “La experiencia no es más que una vivencia que será memorable”, es decir, ha de procurarse que nuestro cliente recuerde lo vivido, tocar la parte de los sentimientos. Y, a veces, basta una sonrisa honesta o un ‘gracias’ para conseguirlo.